¿Cómo prender correctamente la estufa?

¿Cómo prender correctamente la estufa?

Lo explica Javiera Cataldo Castro, académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello


Por Javiera Cataldo Castro (académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello)
                                Con la llegada de las bajas temperaturas, el uso de estufas y sistemas de calefacción se vuelve indispensable en muchos hogares. Sin embargo, pocas veces se considera que la forma en que se calefaccionan los espacios puede influir directamente en la salud y en la calidad del aire que se respira diariamente.
Las estufas a parafina, gas y leña funcionan mediante combustión y, durante su uso, liberan contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, material particulado fino y vapor de agua. Cuando estos equipos se utilizan en espacios cerrados o con ventilación insuficiente, dichos contaminantes pueden acumularse y provocar irritación de las vías respiratorias, empeoramiento de enfermedades respiratorias crónicas e incluso intoxicaciones.
Por esta razón, las estufas a parafina deben encenderse y apagarse siempre fuera de la vivienda o en lugares ampliamente ventilados, ya que esos momentos concentran una mayor emisión de gases y olores irritantes. Por otra parte, nunca deben utilizarse durante la noche ni en dormitorios, baños o habitaciones pequeñas, donde la acumulación de contaminantes representa un riesgo para la salud.
Desde el punto de vista preventivo, las alternativas más seguras corresponden a sistemas que no generan combustión dentro del hogar, como calefactores eléctricos certificados, paneles eléctricos o equipos de aire acondicionado. Estas opciones disminuyen de forma importante la exposición a gases irritantes y material particulado, beneficiando especialmente a niños, personas mayores, embarazadas y quienes padecen asma, enfermedades cardiovasculares o enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
De todas maneras, más allá del sistema de calefacción elegido, existen medidas básicas que nunca deben descuidarse, tales como ventilar diariamente los espacios, realizar mantención periódica a los equipos, evitar cubrir las estufas o utilizarlas para secar ropa y controlar la humedad al interior de las viviendas.
Otro aspecto fundamental es mantener hogares libres de humo de tabaco. El denominado humo de tercera mano permanece adherido a muebles, cortinas, alfombras y superficies, manteniendo la exposición a sustancias tóxicas incluso después de ventilar los ambientes.
Promover hogares bien ventilados, libres de humo y con sistemas de calefacción seguros constituye una herramienta sencilla pero efectiva para prevenir enfermedades respiratorias y proteger la salud de toda la familia durante el invierno.