Abogado César Concha: doce años después, la Municipalidad de Linares sigue fallándole a quienes más la necesitan
"Una buena administración no se mide solamente por el cemento que inaugura. También se mide por la confianza que inspira y por el cuidado con que protege cada peso que pertenece a todos los vecinos. Cuando beneficios destinados a estudiantes vulnerables no llegan adecuadamente, cuando los controles administrativos fallan y cuando la propia Contraloría ordena recuperar recursos públicos pagados indebidamente, el problema deja de ser un error puntual. Comienza a parecer una forma de administrar. Linares merece mucho más. Merece una Municipalidad que entienda que la eficiencia administrativa no es un objetivo en sí mismo, sino el instrumento para mejorar la vida de las personas", indicó el ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule.
Por César Concha (abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule)
Hay errores administrativos que pueden corregirse. Pero cuando esos errores se repiten durante años y terminan afectando a quienes más dependen del Estado, dejan de ser simples equivocaciones. Se transforman en una forma de administrar.
El reciente Informe Final N.º 42 de la Contraloría Regional del Maule sobre el Departamento de Administración de Educación Municipal de Linares vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué ha pasado con las prioridades de nuestra Municipalidad?
El informe deja al descubierto graves falencias en el manejo de recursos destinados a estudiantes beneficiarios de la subvención Pro-Retención. Detrás de observaciones sobre gift cards vencidas, rendiciones cuestionadas, ausencia de registros y debilidades en los controles internos, existe una realidad mucho más preocupante: los principales perjudicados son niños y familias vulnerables de nuestra comuna.
Muchos desconocen cómo funciona este beneficio. El Ministerio de Educación entrega recursos para evitar que estudiantes en situación de vulnerabilidad abandonen el sistema escolar. Con esos fondos, el municipio adquiere gift cards destinadas a la compra de vestuario y calzado escolar. Luego debe recibirlas formalmente, registrarlas, distribuirlas a los establecimientos y entregarlas a cada estudiante, dejando constancia de todo el proceso.
Esa cadena de control no es un simple trámite administrativo. Es la garantía de que cada peso público llegue efectivamente a quien fue destinado.
Cuando esa cadena falla, no fracasa únicamente un procedimiento. Falla el Estado frente a un niño que necesita apoyo para continuar estudiando.
La Contraloría detectó recursos inmovilizados en tarjetas vencidas, deficiencias en la acreditación de las entregas, problemas en las rendiciones de cuentas, ausencia de controles internos y otras observaciones que obligan al municipio a adoptar medidas correctivas, iniciar procedimientos disciplinarios y enfrentar un reparo patrimonial. Son hechos graves porque comprometen recursos públicos destinados precisamente a quienes más necesitan del respaldo del Estado.
Pero este no es un hecho aislado.
Hace solo unos meses, la propia Contraloría General de la República ordenó a la Municipalidad de Linares gestionar el reintegro de remuneraciones pagadas indebidamente a un alto funcionario municipal que permaneció privado de libertad durante un proceso penal, además de instruir un sumario administrativo para determinar las responsabilidades por dichos pagos.
Es imposible no advertir un patrón preocupante.
Por una parte, recursos destinados a estudiantes vulnerables presentan serias deficiencias de control y ejecución. Por otra, la Municipalidad debe recuperar dineros públicos que nunca debieron pagarse conforme a la normativa vigente.
Son situaciones distintas, pero ambas revelan una misma realidad: la administración de los recursos públicos continúa generando observaciones de la Contraloría, precisamente en ámbitos donde el rigor y la responsabilidad debieran ser absolutos.
Después de casi doce años de una misma administración comunal, resulta legítimo preguntarse si la Municipalidad ha comprendido cuál es el verdadero sentido de gobernar.
Gobernar no consiste únicamente en inaugurar obras, ejecutar presupuestos o mantener funcionando una estructura administrativa. Gobernar significa cuidar a las personas. Significa comprender que detrás de cada programa social existe una familia que espera una respuesta y un niño que depende de que las instituciones funcionen correctamente.
Una buena administración no se mide solamente por el cemento que inaugura. También se mide por la confianza que inspira y por el cuidado con que protege cada peso que pertenece a todos los vecinos.
Cuando beneficios destinados a estudiantes vulnerables no llegan adecuadamente, cuando los controles administrativos fallan y cuando la propia Contraloría ordena recuperar recursos públicos pagados indebidamente, el problema deja de ser un error puntual. Comienza a parecer una forma de administrar.
Linares merece mucho más.
Merece una Municipalidad que entienda que la eficiencia administrativa no es un objetivo en sí mismo, sino el instrumento para mejorar la vida de las personas.
Porque el verdadero patrimonio de una comuna no está en sus edificios, ni en sus cuentas financieras, ni en sus ceremonias.
Está en su gente.
Y entre toda su gente, especialmente en aquellos niños y familias que esperan que el Estado esté a la altura de sus necesidades.
Después de casi doce años, Linares merece una administración que vuelva a poner a las personas en el centro de cada decisión.
(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).