Calor extremo afectará la zona central de Chile durante el fin de semana
Agroclimatólogo de la Universidad de Talca informó que existe la probabilidad que sea la primera ola de calor en 2026, con efectos en la agricultura y el aumento del riesgo de incendios forestales. Según los modelos del CITRA, se estima -especialmente el domingo- la probabilidad de máximas entre 36 y 38 °C en sectores agrícolas de Santiago, como El Monte, Buin, Paine, Melipilla y Curacaví. Para las Regiones de O’Higgins, del Maule y de Ñuble, los valores más elevados se registrarían el sábado con temperaturas entre 36 a 37 °C en sectores urbanos y 38 °C en áreas agrícolas rurales. Para el domingo las máximas extremas deberían descender levemente a registros entre 36 a 37 °C
Fuente: Comunicaciones UTalca. Autor: septimapaginanoticias.cl
A partir del viernes 9 y hasta el lunes 12 de enero, un posible escenario de ola de calor predominará en la zona central de Chile, producto de altas presiones que producirán cielos despejados y extremos térmicos.
Así lo informó el académico y agroclimatólogo del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (Citra) de la Universidad de Talca, Patricio González Colville, quien informó que “el desarrollo de una dorsal cálida, en niveles medios de la atmósfera, asociado a vientos cálidos de travesía, generarán las condiciones propicias para un fin de semana con temperaturas extremas muy cálidas, con impactos en las personas, en la agricultura y con riesgo de incendio forestales”.
Según los modelos del Citra, se estima -especialmente el domingo- la probabilidad de máximas entre 36 y 38 °C en sectores agrícolas de Santiago, como El Monte, Buin, Paine, Melipilla y Curacaví.
Para las regiones de O’Higgins, del Maule y de Ñuble, los valores más elevados se registrarían el sábado con temperaturas entre 36 a 37 °C en sectores urbanos y 38 °C en áreas agrícolas rurales. Para el domingo las máximas extremas deberían descender levemente a registros entre 36 a 37 °C.
EFECTO AGRÍCOLA
En cuanto al efecto que tendrá la agricultura, el experto proyectó que la persistencia del calor intenso durante las jornadas del sábado y domingo, incidirá en bajos niveles de humedad relativa del aire. “Con esta atmósfera de alta sequedad, se elevan los niveles de evapotranspiración, perdidas de agua desde el suelo y desde los cultivos, especialmente entre las 13:00 a las 19:00 horas”.
Esto incrementa los niveles de estrés hídrico en los cultivos, lo que obliga a regar con más frecuencia con el fin de evitar el estrés térmico en las plantas y evitar bajas de rendimiento en la calidad de las frutas, detalló González Colville.
PERSONAS Y CIUDADES
Otro aspecto para tener en consideración, puntualizó el agroclimatólogo, es la adaptabilidad de los hogares frente a este calor extremo. “Las ciudades generan ‘islas de calor’ producto de la baja arborización, la pavimentación, falta de césped, edificios que impiden los flujos de aire internos; además de la geografía de cuenca -en que se ubican muchas ciudades del valle central- impide que el calor se disipe durante la noche”.
“Lo anterior, probablemente, será una constante durante enero y febrero de 2026, lo cual debe hacer pensar sobre las políticas de adaptación respecto a la habitabilidad y confort bioclimático de nuestras ciudades, frente al calor diurno y nocturno. Las proyecciones de modelos probabilísticos internacionales han explicitado que 2024, 2025 y 2026 están siendo los años más cálidos registrados en el siglo XXI a nivel global”, subrayó.
Por último, Patricio González Colville, concluyó que “la preocupación sobre la salud humana y agricultura, frente al calentamiento global, nos pone en la disyuntiva de decisiones políticas respecto a si ya estamos llegando, como país, al límite de la adaptación y tolerancia frente a los extremos térmicos que se avecinan y que haremos en el corto plazo para mitigarlo y proteger a nuestra población”.