Sífilis se dispara entre adultos mayores en Chile: casos en mujeres de 60 años y más se duplicaron en cuatro años

Sífilis se dispara entre adultos mayores en Chile: casos en mujeres de 60 años y más se  duplicaron en cuatro años
Para contener el avance de la epidemia y eliminar las trabas que dificultan la pesquisa de la bacteria, resulta indispensable que el sistema público coordine esfuerzos con la sociedad civil. “La experiencia de AHF demuestra que la descentralización del diagnóstico confidencial, sumada al suministro de penicilina benzatínica en la red de atención, representa la herramienta más costo-efectiva para interrumpir la transmisión comunitaria y asegurar un bienestar equitativo para todas las personas”, c

Los casos de sífilis alcanzaron en 2025 su nivel histórico más alto en Chile, con más de 11 mil diagnósticos. El foco habitual se sitúa en los jóvenes de entre 20 y 39 años. Sin embargo, las personas mayores de 60 años concentraron el 13,9% de las notificaciones en 2025. Expertos advierten que la falta de prevención, educación sexual y pesquisa oportuna podría estar detrás del avance silencioso de la infección en ese grupo


En la vigésima sexta Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), la organización AIDS Healthcare Foundation (AHF) emitió una advertencia sanitaria urgente ante el preocupante avance de la sífilis en el continente. Las estimaciones regionales revelan que América Latina y el Caribe concentran el 90% de los casos de las Américas, sumando 4,2 millones de nuevas infecciones anuales. Esta preocupante realidad continental repercute de forma directa en Chile, donde las estadísticas revelan un comportamiento epidemiológico que obliga a reevaluar el foco de las políticas públicas vigentes.

Según el Informe Epidemiológico Anual Abreviado de Sífilis, Chile, 2025, del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud (MINSAL), la tasa de notificación se multiplicó por 2,4 veces en la última década. Este indicador alcanzó en 2025 su nivel histórico más elevado con 55,2 casos por cada cien mil habitantes, lo que equivale a 11.155 personas diagnosticadas. Si bien el foco habitual de la salud pública se concentra en la población de entre 20 y 39 años (segmento que acumula el 58% de los casos del quinquenio), el grupo de sesenta años y más, representa el 13,9% de las notificaciones anuales.

El análisis detallado de vigilancia del MINSAL revela que los mayores incrementos porcentuales de las tasas de transmisión se registraron de manera consistente en adultos mayores. En la población femenina de más de 60 años, la tasa de notificación se duplicó entre los años 2021 y 2025, pasando de 14,4 a 28,8 casos por cada cien mil mujeres.

Por su parte, la población masculina del mismo segmento etario experimentó un alza sostenida en el volumen de diagnósticos, subiendo desde 419 casos informados en 2021 hasta alcanzar 909 casos confirmados en 2025, lo que representa una tasa de 50,8 casos por cada cien mil hombres.

En el caso de las personas mayores de sesenta años notificadas con sífilis en el país, esa cifra llegó a un acumulado histórico de 1.545 personas en el año 2025. Ante este escenario, la doctora Adele Schwartz Benzaken, directora Médica Global Sénior de AHF, advirtió que el abordaje de estas infecciones no puede desvincularse de la realidad cotidiana. “El VIH/sida es, y siempre será, el corazón de la misión de AHF, pero no podemos ignorar una epidemia de sífilis que crece a plena vista”, afirma, añadiendo que la naturaleza asintomática de la bacteria facilita su propagación silenciosa cuando los chequeos regulares no forman parte de la conducta preventiva habitual.

El aumento de diagnósticos de sífilis en mayores de 60 años, “expone un cambio demográfico silencioso que evidencia la necesidad de dirigir las estrategias de prevención y pesquisa activa hacia la tercera edad”, señala Francisco Rubio Olave, director de Advocacy de AHF para América Latina y el Caribe.

Esta realidad se ve reflejada en los resultados de la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX 2022-2023), donde se revela que sólo el 10,4% de los hombres y el 8,6% de las mujeres de sesenta años o más declaró haber utilizado condón durante el último año. “Estos indicadores evidencian que el sesgo de las campañas de prevención vigentes perpetúa la desinformación de un grupo demográfico que mantiene una vida sexual activa pero completamente desprotegida”, advierte el experto de AHF Chile.

Los especialistas de AHF Chile sostienen que este preocupante comportamiento en la población de más de 60 años responde a barreras socioculturales profundas y a la total ausencia de campañas de educación sexual preventiva orientadas específicamente a este grupo. “Históricamente, las políticas gubernamentales han mantenido un marcado sesgo juvenil, asumiendo de forma errónea que la actividad sexual y la exposición a infecciones disminuyen por completo con el envejecimiento, lo que termina por postergar la pesquisa temprana de este bloque demográfico”, explica Rubio.

“El alza de la sífilis constituye un desafío epidemiológico del cual nuestro país no se encuentra excluido. Este fenómeno se asocia con un descenso progresivo en el uso del condón, en un escenario donde se han priorizado otras alternativas biomédicas de prevención del VIH, tales como la profilaxis preexposición”, añade Rubio.

La excesiva medicalización preventiva, sin una promoción paralela y rigurosa del condón entre quienes adoptan estas terapias, sostiene Rubui, ha favorecido de manera colateral el incremento de otras infecciones de transmisión sexual, un comportamiento que explica el preocupante repunte de la sífilis. “Frente a esta realidad, se vuelve imperativo reestructurar las políticas sanitarias para potenciar la educación, la pesquisa temprana, el tratamiento oportuno y el tratamiento de la enfermedad. Debemos privilegiar metodologías preventivas que destaquen por su accesibilidad y su cobertura comunitaria”, sostuvo el directivo.

Para contener el avance de la epidemia y eliminar las trabas que dificultan la pesquisa de la bacteria, resulta indispensable que el sistema público coordine esfuerzos con la sociedad civil. “La experiencia de AHF demuestra que la descentralización del diagnóstico confidencial, sumada al suministro de penicilina benzatínica en la red de atención, representa la herramienta más costo-efectiva para interrumpir la transmisión comunitaria y asegurar un bienestar equitativo para todas las personas”, concluye Rubio.