Químicos, Farmacéuticos y Bioquímicos del Maule se refirió a investigación que terminó con la detención del dueño de una farmacia en Linares por venta ilegal de remedios
Autor: septimapaginanoticias.cl
El Colegio de Químicos, Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile, Región del Maule se refirió a la investigación que terminó con la detención de un dueño de una farmacia, en el área oriente de Linares, por venta ilegal de remedios.
En la misiva la entidad indica que: "La reciente formalización del propietario de una farmacia en Linares, en el contexto de una investigación por venta ilegal de medicamentos que involucró la intoxicación grave de un menor, nos obliga a reflexionar sobre las consecuencias de una dispensación sin supervisión profesional efectiva. Como Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos, Regional Maule, hemos podido constatar dos antecedentes preocupantes. Primero, que la persona formalizada no es químico farmacéutico, pese a que algunos medios la han identificado erróneamente como tal. Segundo, y aún más grave, que el profesional registrado como director técnico del establecimiento se encontraba fallecido, sin que existiera un cambio de dirección técnica registrado".
En el documento, agregan que "estos antecedentes reflejan una situación alarmante: una farmacia cuyo registro de dirección técnica no correspondía a un profesional que pudiera ejercer efectivamente esa responsabilidad. Paradójicamente, mientras conocemos estos hechos, el Congreso discute el Boletín N.º 18.719-11, iniciativa que pretende abrir la dirección técnica de las farmacias a otros profesionales e incluso técnicos de nivel superior, prescindiendo de la formación especializada del químico farmacéutico. ¿Es realmente este el camino que queremos seguir? Si la ausencia de supervisión farmacéutica efectiva ya representa un riesgo para la población, eliminar la exigencia de contar con un químico farmacéutico podría multiplicar episodios como el de Linares, con consecuencias potencialmente graves para la salud de las personas".
Finalmente, plantean que "los medicamentos no son productos de consumo ordinario. Su dispensación exige conocimientos especializados, capacidad para identificar riesgos y una responsabilidad sanitaria que no puede reducirse a un requisito administrativo. La discusión legislativa debería centrarse en cómo asegurar que todas las farmacias cuenten con supervisión profesional real y permanente, y no en disminuir las exigencias para su funcionamiento. Facilitar el acceso a medicamentos es necesario, pero hacerlo a costa de la seguridad de los pacientes sería un retroceso inaceptable para la salud pública".