La columna de opinión de René Mestre: oro para Chile

La columna de opinión de René Mestre: oro para Chile
René Mestre Sabureax, experto en prevención y rehabilitación de personas con dependencia de drogas.

"Estar por años en la cima del consumo de drogas del continente, no se logra explicar en forma fácil y sencilla. Todo esto es el reflejo directo de la sociedad actual, profundamente fracturada, donde el sistema educativo y comunitario ha fracasado en ofrecer alternativas reales de bienestar. Con una salud mental muy precaria, el agobio académico, la falta de espacios públicos seguros y la falta de apoyo social, empujan a miles de jóvenes estudiantes a buscar refugio en la evasión a través del consumo de diversas drogas", plantea el experto en materia de prevención de drogas


Por René Mestre Sabureau (Técnico en Prevención y Rehabilitación de personas con Dependencia a Drogas USACH, diplomado en patalogía dual de  Sochisam, diplomado, instructor y especialista en mindfulness y compasión de CESIST)

                            Mientras las delegaciones deportivas nacionales sacan cuentas favorables por la histórica participación del Team Chile en los últimos Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026, en muchos hogares, escuelas y colegios del país se enfrentan a otra realidad que nos duele y nos debe preocupar mucho. Las estadísticas de organismos internacionales y nacionales, sitúan a los estudiantes chilenos en la cima de nuestro continente, por muchos años y de forma reiterada, con el mayor consumo de sustancias; entre ellas,  marihuana, cocaína, pasta base y tranquilizantes sin receta médica.

Esta diferencia antes señalada es por decir lo menos “Brutal” es el síntoma de un modelo social que funciona en distintas velocidades. Por un lado, celebramos el esfuerzo sobrehumano la disciplina y el talento de los jóvenes deportistas que logran podios internacionales a punta de un gran esfuerzo individual y colectivo, pero no debemos dejar de lado la falta de apoyo de instituciones y en algunos casos son las propias comunidades, quienes deben hacer grandes esfuerzos para lograr asistir a muchos eventos deportivos.

Pero, por otro lado, ¿que estamos haciendo por esa gran masa silenciosa y poco visible que no llega al podio?

Estar por años en la cima del consumo de drogas del continente, no se logra explicar en forma fácil y sencilla. Todo esto es el reflejo directo de la sociedad actual, profundamente fracturada, donde el sistema educativo y comunitario ha fracasado en ofrecer alternativas reales de bienestar. Con una salud mental muy precaria, el agobio académico, la falta de espacios públicos seguros y la falta de apoyo social, empujan a miles de jóvenes estudiantes a buscar refugio en la evasión a través del consumo de diversas drogas.

El deporte de alto rendimiento nos logra mostrar lo que es capaz la juventud cuando se realiza con seriedad, horizontes claros, disciplina y por sobre todo un apoyo y acompañamiento. Pero el fenómeno del consumo problemático de sustancias nos muestra la otra cara de la moneda: una política de prevención que suele llegar tarde con campañas poco efectivas y sin la fuerza financiera ni territorial suficiente para enfrentar esta problemática tan grave.

No podemos seguir con este doble estándar como país, por un lado, celebrar las medallas de oro, las cuales están muy bien obtenidas y por otro lado, normalizar que nuestros niños, niñas y adolescentes encabecen los índices de consumo de drogas de nuestro continente.

Los recursos, energía y el foco que se utilizan para forjar atletas de alto nivel deberían regir  como una “política de estado” en cada colegio y barrio, de esta forma, garantizar que el ocio, el deporte y la salud mental no sean solo privilegios de unos pocos deportistas consagrados, si no derechos universales.

 

(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).