Servicios Locales de Educación: un cambio necesario para la educación pública en Chile

"Iquique, Llanquihue, Gabriela Mistral, Santa Corina y Santa Rosa constituyen buenos referentes para analizar los efectos de esta reforma. En estos servicios locales de educación, la implementación de la SLEP ha mostrado mejoras en la calidad educativa, reflejadas en una mejor planificación docente, mayor acceso a materiales de enseñanza y una administración más eficiente de los recursos. Si bien, aún es temprano para evaluar los efectos a largo plazo, estos primeros indicios sugieren que una buena gestión puede traducirse en beneficios concretos para los estudiantes", plantea el abogado y magister en ciencias políticas, Alejandro Araya Valdés
Por Alejandro Araya Valdés (abogado y magister en ciencias políticas)
La implementación gradual de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) en Chile, representa un punto de inflexión en la administración de la educación pública del país. Este proceso, establecido bajo el alero de la Ley 21.040 (crea el sistema de educación pública), busca consolidar un sistema de gestión más eficiente, transparente y centrado en la calidad educativa, dejando atrás décadas de precariedad administrativa que han afectado a docentes y estudiantes. En este contexto, es clave analizar tanto los avances como los desafíos que esta reforma enfrenta, especialmente en regiones como el Maule, donde su implementación aún está en desarrollo.
Desde la municipalización de la educación en la década de 1980, el sistema escolar chileno ha experimentado una administración fragmentada, donde la gestión de los establecimientos públicos ha estado sujeta a los vaivenes políticos y económicos de cada municipio. Esto ha generado desigualdades evidentes, con comunas que han logrado un desarrollo educativo adecuado y otras donde la falta de recursos y planificación han perpetuado deficiencias estructurales. La creación de los SLEP busca corregir esta situación, asegurando una administración más profesional y desvinculada de los intereses políticos locales, algo que en el papel resulta sumamente atractivo y prometedor.
En lo local, estaremos bajo la administración del Servicio Local de Educación Los Álamos, el cual empezará a operar plenamente el 01 de enero del año 2026 y abarca las comunas de Parral, Retiro, Longaví, Linares Colbun, Yerbas Buenas y Villa Alegre).
Los problemas del modelo municipalizado y la necesidad de cambio.
Históricamente, la educación pública en Chile ha sido una piedra angular del desarrollo social y económico. No obstante, su administración ha sido constantemente afectada por la inestabilidad política. Cada cambio de alcalde o administración municipal podía implicar modificaciones drásticas en la gestión escolar, afectando la continuidad de los programas educativos y la estabilidad laboral de los docentes. Además, la falta de financiamiento adecuado y la ausencia de una planificación centralizada hicieron que muchas escuelas municipales enfrentaran problemas graves de infraestructura, acceso a materiales didácticos y déficit de personal capacitado.
A lo largo de los años, este modelo también generó una brecha de calidad entre distintos territorios. Mientras algunas comunas lograron administrar eficientemente sus establecimientos educacionales, otras, con menos recursos y menor capacidad de gestión, vieron cómo sus estudiantes quedaban rezagados en comparación con sus pares de otras regiones. Esto afectó principalmente a estudiantes de sectores vulnerables, perpetuando un ciclo de desigualdad educativa difícil de romper.
En este contexto, los SLEP emergen como una solución para estandarizar la calidad de la educación pública en el país. Al ser administrados por un organismo estatal con mayor capacidad técnica y autonomía de los gobiernos locales. Así, se espera que los recursos sean distribuidos de manera más equitativa y que las decisiones pedagógicas respondan a criterios técnicos y no políticos.
Experiencias previas y lecciones aprendidas.
Iquique, Llanquihue, Gabriela Mistral, Santa Corina y Santa Rosa constituyen buenos referentes para analizar los efectos de esta reforma. En estos servicios locales de educación, la implementación de la SLEP ha mostrado mejoras en la calidad educativa, reflejadas en una mejor planificación docente, mayor acceso a materiales de enseñanza y una administración más eficiente de los recursos. Si bien, aún es temprano para evaluar los efectos a largo plazo, estos primeros indicios sugieren que una buena gestión puede traducirse en beneficios concretos para los estudiantes.
Sin embargo, la implementación de los SLEP no está exenta de críticas. Algunos sectores han señalado que el proceso de traspaso ha sido lento y burocrático, lo que ha generado incertidumbre entre los docentes y las comunidades educativas. Además, en algunas regiones ha habido dificultades para coordinar la asignación de recursos, lo que ha generado preocupaciones sobre la efectividad del nuevo modelo.
Desafíos en la implementación en el Maule.
En la región del Maule, la instalación de los SLEP enfrenta desafíos significativos. Uno de los principales problemas es la necesidad de capacitar al personal administrativo y docente en los nuevos procesos de gestión. La transición de un modelo municipal a uno estatal, implica cambios en la estructura organizativa, lo que requiere formación y adaptación por parte de todos los actores involucrados.
Otro aspecto clave es la distribución de los recursos. Si bien la Ley 21.040 establece criterios claros para garantizar una asignación equitativa, la ejecución de estas normativas depende en gran medida de la eficiencia de los nuevos organismos. En un contexto donde muchas escuelas han operado históricamente con un financiamiento insuficiente, es fundamental que los SLEP sean capaces de identificar y priorizar las necesidades más urgentes.
Asimismo, es importante considerar el impacto que este proceso puede tener en la comunidad educativa. Los cambios administrativos pueden generar incertidumbre entre los docentes y directivos, quienes deben adaptarse a nuevas estructuras y formas de trabajo. Para que la implementación sea exitosa, es crucial que se establezcan canales de comunicación efectivos y que se brinde apoyo a los equipos escolares durante la transición.
Un cambio de paradigma comparable a la reforma procesal penal.
La creación de los SLEP marca un cambio de paradigma en la gestión educativa en Chile, un giro copernicano similar al que se vivió con la reforma procesal penal en el ámbito judicial, reforma que -con sus luces y sus sombras- cambió para siempre el sistema de administración de justicia en nuestro país.
De manera análoga, en lo ideal, los SLEP buscan modernizar la gestión educativa, eliminando la fragmentación del modelo municipal y estableciendo un sistema más técnico y eficiente. Al igual que en la reforma judicial, el éxito de esta transformación dependerá de la capacidad del Estado para garantizar una implementación efectiva y resolver los problemas que surjan en el proceso.
Hacia un modelo aplicable a otras áreas.
A mi juicio, la lógica detrás de los SLEP también podría extenderse a otras áreas de gestión pública, como la salud primaria. Actualmente, la administración de los consultorios y centros de atención primaria de salud enfrenta desafíos similares a los que tenía la educación municipalizada, con desigualdades en la calidad del servicio y problemas de financiamiento. Implementar un modelo similar al de los SLEP en salud podría mejorar la eficiencia y equidad en la atención, beneficiando especialmente a los sectores más vulnerables.
Conclusiones.
La instalación de los Servicios Locales de Educación Pública es un paso fundamental para construir un sistema educativo más justo y equitativo en Chile. Si bien el proceso de implementación enfrenta desafíos importantes, la evidencia sugiere que una gestión más técnica y centralizada puede traducirse en mejoras concretas en la calidad educativa.
Para que esta reforma sea efectiva, es imprescindible que el Estado asuma un rol activo en su supervisión y ejecución, asegurando que los recursos lleguen a quienes más los necesitan. Asimismo, es necesario que las comunidades educativas sean parte del proceso, garantizando que sus voces sean escuchadas y sus necesidades atendidas.
La educación es un derecho fundamental y su administración debe estar en manos de quienes tengan la capacidad y el conocimiento para garantizar su calidad. Chile tiene la oportunidad de avanzar hacia un modelo más equitativo y eficiente; el desafío está en ejecutar esta transformación con el compromiso y la responsabilidad que merece.
(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).