Lenin Fuentes Barros: “La disputa por una constituyente atrapada por la elite política”

Lenin Fuentes Barros: “La disputa por una constituyente atrapada por la elite política”
Lenin Fuentes Barros, trabajador social y magíster en políticas públicas y gestión local.

Lenin Fuentes Barros: (trabajador social, magíster en políticas públicas y gestión local y coordinador del Comando Apruebo Chile Digno Linares)

                                        Se recomponen los escenarios, luego del apabullador triunfo del pueblo que se manifestó por una nueva constitución y la convención constitucional. La elite política chilena y otros que se sumaron, atrincherados el 15 de noviembre del año pasado, fijaron las condiciones (poco ventajosas y más bien conservadoras) para la entonces posible Convención Constitucional (CC) y que hoy es una realidad expresada sin dudas y remilgos por el pueblo.

Si bien el escenario del 2019, a un año de ese oscuro 15 de noviembre, no es el mismo, ya que la movilización ciudadana y la acción política de los partidos y movimientos no firmantes del acuerdo han logrado correr el cerco, el resultado del 25 de octubre bien lo expresa y no se puede leer como ratificatorio de ese acuerdo que hoy defienden como escrito en piedra sacra tanto la derecha  pinochetista como algunos integrantes del llamado “partido del orden” transversal en la vieja concertación hoy reagrupada en la denominada convergencia.

 El 25 de octubre y su contundencia es una señal clara de la intención del pueblo de ser partícipes del proceso y no permitir que se le arrebate una vez más la alegría que aún no llega. 

Las reglas de funcionamiento de la CC deben ser fijadas por los propios constituyentes. La opinión mayoritaria del pueblo así lo exige. No podemos aceptar que se nos imponga un acuerdo a espaldas de la ciudadanía, firmada por desacreditados actores políticos, que a escondidas del pueblo se arrojan su representatividad.

Hoy día, lo democrático es respetar la expresión soberana y no levantar campañas desinformativas y del terror como la que ya se avizora de parte de un sector de la oposición, que ante el proyecto presentado por [email protected] que buscan hacer de este acuerdo una expresión más democrática, se lanza el viejo eslogan de “Chile-Zuela” y que no esconde más que su conservadurismo y terror a que Chile transite de verdad a una democracia participativa, en la que sus representantes deban rendir cuenta a sus electores.

Conscientes del escenario en el cual debemos participar, hoy el desafío de los sectores progresistas es arrebatar el proceso a la elite conservadora y que los representantes de los sectores que están por terminar con el modelo de desarrollo social y político neoliberal excluyente que impera hasta hoy, logren una gran mayoría que también sea apabulladora y puedan establecer por los hechos un reglamento de funcionamiento que reconozca la soberanía de quienes los eligen. Es decir, sean estos los portadores del mandato ciudadano que se debiera expresar en cabildos y asambleas territoriales, vecinales, gremiales, etc., ante quienes los constituyentes deben dar cuenta y recibir mandato.

El movimiento social, la mayoría sin partido que es la verdadera dueña de este proceso, no puede ser ingenua y debe entender que es parte de la disputa por una CC representativa de verdad del sentir del pueblo chileno. No hay espacio para el “apoliticismo” trasnochado y de cuño dictatorial, que limita la unidad entre los movimientos y partidos que impulsan verdaderamente las transformaciones. 

Es necesario generar unidad en la acción continua, ampliar el espacio de participación para el pueblo que reclama justicia y reparación por las violaciones a los derechos humanos, la libertad a los presos políticos de la revuelta y el término del Estado subsidiario, que limita la acción de políticas públicas efectivas.


(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).