Jorge Beltrán Navarrete: “Los profesores en pandemia”

Jorge Beltrán Navarrete: “Los profesores en pandemia”
Jorge Beltrán Navarrete, profesor.

Por Jorge Mauricio Beltrán Navarrete (profesor educación general básica y licenciado en educación mención historia, geografía y ciencias sociales)

 

     2020, un año que se recordará por siempre, un año para el olvido, un año donde logramos por primera vez en la historia de Chile poder cambiar la constitución política del país de forma democrática, pero sin embargo hay algo que jamás vamos a poder olvidar de este año, es el virus que nos cambió la vida (COVID 19).

Un virus que nos hizo replantearnos la existencia del hombre como tal. Cabe preguntarse ¿Qué habría ocurrido con los estudiantes de los diferentes establecimientos educacionales a nivel nacional en circunstancia de pandemia, de no haber sido por el gran aporte del profesorado que prácticamente no tuvo ninguna orientación respecto al tema? Al comienzo no contábamos con los recursos necesarios, pero de todas formas se obligó a los profesores a pasar de un sistema presencial a uno virtual, sin capacitación alguna.

Sin embargo, ese esfuerzo no ha sido solo del profesorado, sino de toda la comunidad educativa, incluyendo asistentes de la educación, manipuladoras, padres y apoderados. Pero fuimos nosotros, los profesores que entregamos contención a nuestros estudiantes en los momentos que se requería, donde la unión fue necesaria en una situación altamente estresante y desgastante.

Los profesores fuimos impulsores en la relación entre estudiantes y aula virtual formando un vínculo pedagógico, tratando de entender parcialmente en la realidad que nos encontrábamos como nación. Fueron meses donde alumnos, padres y profesores estuvimos a punto de colapsar o llanamente colapsamos.

Entrega de guías vía WhatsApp, clases online, tener el teléfono a disposición las 24 horas del día, pero a pesar del sacrificio que se estaba realizando como educador, escuchaba comentarios de personas que decían que estábamos de vacaciones o los profesores no hacen absolutamente nada, se conectan un par de horas al día y listo, créanme que escuchar a ese tipo de gente o tratar de entenderlas es imposible, es simplemente no saber ni entender la labor de un docente.

Puedo enumerar un sinfín de trabas que se nos presentaba día a día a la hora de realizar las clases online, primero que todo, no olvidar las escuelas rurales, donde la conectividad es casi nula, estudiantes sin conexión, sin computador en su gran mayoría, la única forma de conectarse era por teléfono, donde además la conexión se interrumpía, los padres que tenían teléfono, se lo dejaban a sus hijos antes de ir a trabajar (los que tenían) los que no, simplemente no podían conectarse. ¿Qué nos quedaba? Realizar guías, entregarlas impresas para hacerlas llegar a cada estudiante y posterior a ello, realizar una retroalimentación, ¿Cómo hacerlo? ¿De qué manera? ¿Cómo podemos cubrir la totalidad de las necesidades, si nuestro sistema no lo permite?

Falta recordar que los/as profesores también deben cumplir su rol de padres y que estamos expuestos a un estrés constante por intentar cumplir todas nuestras funciones de la mejor manera.

Cabe mencionar que desde el primer día el gremio docente, ha apoyado de forma contundente la labor de los profesores, hemos sido “primera línea” en este gran proceso de contención y apoyo a los estudiantes y sus familias. Lamentablemente aún existe gente que no lo ve así, como es el caso del Ministro de Educación Sr. Figueroa. El ninguneo con el que trata a los profesores ha sido el lenguaje típico de los ministros que nunca han ejercido como tal, les recuerdo que el Sr Figueroa, es abogado, con un master en derecho de la empresa. Usted se preguntará ¿Qué hace un abogado como ministro de Educación? Bueno es la misma pregunta que nos hacemos todos, una persona que jamás ha estado en un aula impartiendo conocimientos, que no conoce las realidades ni necesidades de nuestros niños ¿Qué hace a cargo del Ministerio de Educación?

Sin embargo, nosotros como docentes, quedamos con la satisfacción de haberlo entregado todo, padres y apoderados se dan cuenta y valoran nuestra entrega día a día con nuestros estudiantes, la comunidad se da cuenta y con eso un profesor de vocación se da por pagado. Seguiremos impartiendo clases online, porque si hay algo que un profesor jamás hará, es dejar de impartir clases cualquiera sea la situación.

 

(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).